Estrategias socioeconómicas familiares: una revisión sistemática de los patrones de diversificación del ingreso en contextos vulnerables (2020-2024)
Palabras clave:
adaptación social, resiliencia familiar, desarrollo comunitario, vulnerabilidad estructural, capacidad adaptativaResumen
Tras la COVID-19, la diversificación socioeconómica se ha consolidado como un mecanismo adaptativo decisivo para las familias. Desde una perspectiva sociológica, esta revisión sistemática examinó cómo incide en el bienestar social, qué barreras frenan su implementación y qué estrategias resultan eficaces. Bajo las directrices PRISMA 2020, se seleccionaron 39 estudios de alta calidad entre 1 337 registros publicados de 2020 a 2024. Los hallazgos muestran efectos dispares: las mejoras oscilan entre un 49,4 % de mayor diversificación y un bienestar 2,6 veces superior, mientras que las fuentes no agrícolas aportan del 15 % al 55 % del sustento familiar. Entre las barreras destacan el acceso limitado a la tierra, la dependencia de subsidios —42,94 % en Sudáfrica— y la resistencia por edad. En cuanto a las soluciones, el crédito elevó la diversificación en 27 % en Etiopía, donde el 89,7 % de las familias diversificadas alcanzó seguridad alimentaria frente al 18,7 % de las que no lo hicieron. El análisis temático permitió derivar cinco patrones: inclusión financiera (7,7 %), transición estructural (17,9 %), fortalecimiento territorial (30,8 %), diversificación por necesidad (33,3 %) y acumulación planificada (10,3 %). Como esta última predomina y a ella se suman los componentes no electivos de otras trayectorias, la mayor parte de la diversificación responde a la restricción y no a la elección, lo que cuestiona su supuesta naturaleza siempre favorable. El estudio aporta un marco para políticas sociales diferenciadas, sensibles a su doble condición de oportunidad y recurso de afrontamiento.